Interdisciplinariedad, aproximación conceptual y algunas implicaciones para la educación inclusiva

 

Interdisciplinariedad, aproximación conceptual y algunas implicaciones para la educación inclusiva



La literatura está llena de diferentes definiciones de interdisciplinariedad y cada una de ellas asume las especificidades del contexto en que son usadas. La interdisciplinariedad puede verse como una estrategia pedagógica que implica la interacción de varias disciplinas, entendida como el diálogo y la colaboración de éstas para lograr la meta de un nuevo conocimiento (Van del Linde, 2007). 

De otro lado, la definen como el esfuerzo indagatorio y convergente entre varias disciplinas (en ese sentido, presupone la multidisciplinariedad) pero que persigue el objetivo de obtener “cuotas de saber” acerca de un objeto de estudio nuevo, diferente a los que pudieran estar previamente delimitados disciplinaria o multidisciplinariamente. Posada (2004), la define como el segundo nivel de integración disciplinar, en el cual la cooperación entre disciplinas conlleva interacciones reales; es decir, reciprocidad en los intercambios y, por consiguiente, un enriquecimiento mutuo. En consecuencia, se logra una transformación de conceptos, metodologías de investigación y de enseñanza. Implica también, a juicio de Torres (1996), la elaboración de marcos conceptuales más generales, en los cuales las diferentes disciplinas en contacto son a la vez modificadas y pasan a depender unas de otras. La interdisciplinariedad cobra sentido en la medida en que flexibiliza y amplía los marcos de referencia de la realidad, a partir de la permeabilidad entre las verdades de cada uno de los saberes.



Siguiendo esta perspectiva, la Federación de Enseñanza de Andalucía, menciona que, desde hace algunos años se vienen produciendo cambios y transformaciones en el sistema escolar a nivel internacional de allí que la educación inclusiva, responda a un concepto ideológico que aspira a que todas las personas sin distinción de sexo, raza, religión, cultura, etnia, etc., puedan ejercer sus derechos a una educación de calidad adaptada a sus características y particularidades, propiciando de esta forma el acceso equitativo a la igualdad de oportunidades y a la plena participación.

En ese sentido es posible afirmar que entre los antecedentes de la educación inclusiva se encuentra la Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas, como parte de las garantías para todas las personas, independientemente de su condición o procedencia. Años después, bajo la óptica de la normalización, es que se comienza a hablar sobre la educación inclusiva, para brindar oportunidades de acuerdo con las necesidades de los niños, jóvenes y adultos que lo requieran, así poder formarse y educarse en ambientes que inviten a socializar y desarrollar sus potencialidades.


El modelo de inclusión educativa encuentra su origen en la escuela anglosajona y pretende dar respuesta a los errores cometidos con la integración escolar. La educación inclusiva, pretende acoger en la vida escolar a todos los sujetos, cualesquiera que sean sus características, logrando que formen parte de un grupo, en el que su responsabilidad individual es fundamental para el desarrollo y la convivencia del mismo y disfrutando así de una educación de calidad que le permita alcanzar el éxito en su vida académica.

La interdisciplinariedad, ventajas y desafíos

La interdisciplinariedad exige la realización de un serio trabajo por parte de los colectivos académicos y de los investigadores, que demanda la adopción de posturas que favorezcan la flexibilización de los límites entre las disciplinas y la búsqueda de los vasos comunicantes entre las mismas, lo que contribuirá a revelar la complejidad de los objetos de estudio y su manifestación en la vida real. 
Parece evidente que las ventajas y los desafíos esbozados colocan su mayor énfasis en los aspectos vinculados de manera más directa con la enseñanza y sus contenidos, aunque, como ya se ha señalado, la interdisciplinariedad encierra otras ventajas, derivadas de su comprensión como fundamento del enfoque interdisciplinario con sus diversas implicaciones teóricas y metodológicas que, en la educación inclusiva, se ha de convertir en un insoslayable principio para el diseño y la aplicación de estrategias dirigidas al logro de los altos propósitos de este proceso.

El enfoque interdisciplinario como principio de la educación inclusiva

La naturaleza compleja del desarrollo humano y las particularidades que en el mismo se reflejan como expresión de las características propias de cada persona, grupo social, entorno económico, histórico y cultural, entre otros factores, hacen de la diversidad una constante y una condición inherente a la misma esencia humana, que se manifiesta a lo largo del ciclo vital y requiere encontrar respuestas a los desafíos que de ella se derivan en diferentes contextos, con apego al pleno ejercicio de los derechos, en un marco de igualdad y respeto para todos.
En línea con ese presupuesto, en el ámbito educativo se realizan múltiples esfuerzos por avanzar en el desarrollo de la educación inclusiva, que es asumida, como un proceso transformador, creativo y sostenible.
Precisamente, la aspiración de desarrollar modelos de educación inclusiva que garanticen, al igual que para todos los estudiantes, la presencia, participación y el mayor éxito posible de los alumnos y alumnas con discapacidad, aporta valiosos argumentos a favor de la aplicación del enfoque interdisciplinario como un principio de este proceso.

Para construir una escuela inclusiva se plantean algunos factores como:

• Centrarse en el desarrollo de las competencias emocionales y no tanto en las técnicas ni en las cognitivas.
• Partir de la experiencia y conocimientos previos del profesorado.
• Tener la necesidad de avanzar hacia una concepción inclusiva de la educación. Utilizar el trabajo cooperativo como instrumento metodológico.
• Entender la heterogeneidad como una oportunidad para potenciar el aprendizaje de los alumnos
• Dotarse de una estructura flexible que responda a las necesidades de los alumnos, donde la colaboración y el trabajo en equipo entre los docentes sea un pilar básico.
• Desarrollar planes de formación para el profesorado.
• Incorporar la evaluación, como aspecto fundamental para promover la retroalimentación.
• Apoyo de la comunidad educativa.
• Fomentar el uso de redes sociales basadas en entornos digitales colaborativos.

A continuación se muestra una guía en la que se habla acerca de la construcción de una escuela inclusiva.

https://www.ceapa.es/wp-content/uploads/2022/01/GUIA-PARA-FAMILIAS-INCLUSION.pdf


Como conclusión a esta lectura mencionada en la presentación de este blog, se puede decir que el establecimiento de la interdisciplinariedad como principio de la educación inclusiva responde al carácter complejo, dinámico, multifactorial y multidimensional de este proceso, que tiene lugar en una realidad social cambiante y también compleja, lo que dicta la necesidad de recurrir para su abordaje a un enfoque interdisciplinario, que posibilite la integración de saberes y procedimientos a fin de dar respuestas oportunas y efectivas a los grandes desafíos a los que la humanidad se enfrenta.

Desde esa perspectiva, se subraya la importancia del enfoque interdisciplinario como un insoslayable principio teórico-metodológico para el diseño y la aplicación en el contexto educativo de estrategias psicopedagógicas y didáctico-metodológicas sustentadas en la integración de conocimientos científicos de diferentes especialidades y en las mejores experiencias de la práctica educativa en función de la intervención pedagógica integral para la educación inclusiva.

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